La propuesta, llamada “la dona”, se concibió como un edificio público que organiza su funcionamiento en torno a un gran patio central. Este espacio, concebido como corazón cívico, articula las circulaciones y distribuciones programáticas, favoreciendo la orientación, la iluminación natural y la ventilación cruzada.
El diseño exploró distintos esquemas de distribución espacial, resolviendo la conexión interna mediante una rampa que vincula los niveles y refuerza la idea de recorrido continuo. La volumetría, abierta hacia un centro activo y hacia bordes verdes, buscó equilibrar la densidad programática con la calidad ambiental, generando tanto espacios de trabajo eficientes como áreas de encuentro para el público y los usuarios.
El proyecto propuso un complejo judicial que no se limite a cumplir un programa funcional, sino que también se convierta en un referente urbano. La estrategia de patio y bordes verdes permitió integrar el edificio a su entorno inmediato, transformando la experiencia judicial en una vivencia más transparente, accesible y vinculada con la comunidad.
Arq. Ricardo Ripari U.N.L.P. C.A.P.B.A. MAT 7.919
Arq. Sebastián Cerri U.N.L.P. C.A.P.B.A. MAT 23.462
Arq. Juan Manuel Prieto U.N.L.P. C.A.P.B.A. MAT 26.708
Colaboradores:
Equipo de Proyecto: Arq. Clara Focaccia, Arq. Agustín Lanfrit
Colaboradores: Arq. Ligia, Cáceres, Srta. Luna Masse, Srta. Lara Fridman, Sr. Juan Andrés Mallol, Sr. Bernardo Díaz
Asesores:
Estructura Ing. Gustavo Delledonne
Termomecánica Estudio Blasco Diez
Instalaciones complem. Arq. Guillermo Gil